Asubiadero Fest II

Asubiadero Fest II

Requejada - Sábado 12 Octubre 2019.

Una noche cálida, marcada por el viento sur - y dicen que así se han quedado las témporas - animaba aún más si cabe a acercarse al Colegio Público Benito Pérez Galdós de Requejada a disfrutar de un cartel que incluía estilos eclécticos, siempre unidos por el denominador común del rock.

El festival organizado por nuestros amigos de Noche de Rock y el Ayuntamiento de Polanco se abría con una banda local, Seaweed, a quienes daban la oportunidad de compartir escenario y experiencias con otras más veteranas como Duro, que desde Cabezón y en formato power-trío, nos ofrecían potentes temas rockeros marcados por la batería aplastante de Iván (Escapaos), el bajo de Alberto y la voz y guitarra de Jon, a quien no veíamos desde los tiempos del Club de las Moscas. Ahora que tenemos su último trabajo, muy pronto comenzaremos a compartirlo en nuestra sintonía. Las proyecciones, a modo de pancarta en el fondo del escenario, servían para identificar a las bandas. Un gran trabajo precedente en las pruebas de sonido de la tarde hacía que los cambios se agilizasen, dando salida al siguiente grupo: Helevorn. Desde Palma de Mallorca, uno de los lujos de la noche, con sonidos próximos al doom, pero llenos de detalles melódicos que hacían pensar, solo con cerrar los ojos, en unos cercanos Paradise Lost. Conciertazo y, parafraseando a nuestros queridos Barones, Volúmen Brutal. Tocaba hacer descansar a nuestros cuellos y dejarse llevar por los pasajes de nuestros Dream Theater regionales: Reality Check. Son ya unas cuantas las veces que hemos disfrutado de sus directos, siempre nos han encandilado, pero lo más importante es que van a más. Lo acaban de demostrar con su reciente trabajo Fears, Hope and Eternity, del que diariamente extraemos algún tema. Lo que podría resultar una difícil papeleta, la de presentar esos temas llenos de cambios y matices, especialmente exigentes para la voz de Ovi, resuelto con la naturalidad que da la maestría de unos músicos forjados en lugares -ejem, bandas - como Mordor, Oz, Banshee o Bifrost, que hace que ni la gélida influencia del norte haya podido nunca con ellos. Queda en nuestro recuerdo, sonando como un cañón, Faith, el final apoteósico de Everything is Ruined, o la sorpresa con la versión del Perfect Strangers.

Y llegábamos al final. Bien elegido el orden. Mind Driller salían a por todas, como si hubieran avisado de que el siempre temerario y esquivo big one estuviera a punto de arrasar la Tierra, y como si no se hubieran comido un largo viaje por carretera desde Alicante. Atrezzo, puesta en escena y temas ejecutados con una potencia que llegaba al personal que había tenido a bien quedarse hasta el final. Y este era el regalo final de la noche. La experiencia y conexión con el público se hacía notar. Más gimnasia de cuello y saltos difíciles de conseguir del respetable a esas horas, todo gracias a su buen hacer. El alegato del guitarrista Javi, de cuya obra con Blood ya habíamos disfrutado hace años en el Arena de Torrelavega, serviría como colofón al festival y a estas líneas: "Apoyad a las bandas locales. Se lo merecen. Son el relevo de las grandes y hoy todos estos grupos lo han demostrado." Damos fé de que así fue y, desde luego, ellos podrían ser ese relevo de bandas como Rammstein - sin exagerar - con el aliciente de esa voz femenina que aporta lirismo, como ya hiciera en Morphium.

La cubierta de la pista, que da nombre al festival, esta vez no hizo falta gracias a la bonanza climatológica, pero garantiza ediciones futuras. Ojalá sea así, para poder disfrutar de más noches como ésta.